La Vigencia Del Doble Propósito

Introducción

El primer paso para definir el sistema de producción de un productor cuyo interés consiste en maximizar los ingresos por concepto de su explotación es tener claro: "que quiere producir".
Dentro de los márgenes que le imponen los recursos físicos y ambientales, debe decidir a que va a dedicar el rodeo vacuno y su majada ovina.
En función de ello tomará decisiones que van definiendo su sistema de producción y sus componentes.
Uno de ellos son los recursos genéticos entre los cuales se encuentra la raza.

En nuestro país no es infrecuente que las discusiones comiencen por la raza y en consecuencia no conduzcan a nada que signifique un beneficio para la producción.
Para aquellos que han tenido la oportunidad de visitar países productores como Australia o Nueva Zelanda, llama la atención que los productores tienen muy claro que desean producir y hacia donde enfocan sus objetivos productivos. En función de ello adaptan el resto.
Asi por ejemplo, en Australia, si un productor en zonas de alta pluviosidad se va a especializar en la producción de corderos gordos para consumo y exportación, casi seguramente terminará con una majada cruza Merino X Border Leicester, a la cual va a cruzar con Poll Dorset o Suffolk, comprando todos los años las borregas de reemplazo. Aquellos que se encuentran en zonas no tan buenas, con climas más secos, probablemente produzcan lana merino fina o superfina. En estos casos, el productor conoce claramente de que diámetro y en que volumen quiere producir su lana.

A su vez, a partir de una situación que se vino reiterando en los últimos años, de precios de lanas Merino no muy altos y muy buenos precios para corderos y adultos, un gran numero de productores ha optado por mantenerse produciendo lana Merino y potenciar su producción de carne. En esta situación es donde el Dohne ha proporcionado una excelente opción, y la utilización de carneros Dohne sobre majadas Merino comenzó a tener mucha importancia, dando lugar a un sistema de producción que se conoce como "doble propósito con lana fina"

Algunos conceptos técnicos

La mayoría de las razas ovinas (con excepción de las deslanadas) producen simultáneamente carne y lana y por lo tanto son "doble propósito". Esta caracterización por lo tanto es muy vaga y en consecuencia se debe especificar a que características hacemos referencia y su peso relativo.

Un ejercicio que ayuda a comprender el "doble propósito" es el análisis de los ingresos netos correspondientes a un determinado sistema de producción, y de la proporción de ese ingreso que corresponde a la lana y a la carne.

Porcentaje de ingreso correspondiente a la lana

2001
2002
2003
2004
Promedio Nacional
62
69
57
62
Sistema de cría (1)
45
51
43
44
Sistema de Producción de carne (2)
40
47
40
44
(1) Venta de corderos de reposición
(2) Venta de corderos pesados

Fuente: R.C. Cardellino en base a C. Salgado (2004)

En dicho cálculo intervienen una serie de factores que tiene que ver con los precios de los productos pero también con los niveles de producción que dichos sistemas de producción logran (% de señalada, producción de lana, velocidad de crecimiento, etc.) y con la estructura de la majada.

Es preciso entonces considerar los precios relativos de la lana y la carne ovina (corderos y adultos). Todavía es frecuente oir hablar del "precio de la lana", aunque en realidad, y como es bien conocido por todos, los precios varían notoriamente según el diámetro de que se trate. Así, por ejemplo, la relación de precio lana de 29 micras / carne de cordero es actualmente de 1,2: 1 en tanto que la relación de precio lana de 22 micras / carne de cordero es de 2,3: 1.

El cuestionamiento acerca de la factibilidad de volcarse a la producción de carne ovina surge cada vez que los precios de la lana descienden. A su vez, la producción ovina de carne (y la permanencia en el rubro) se ve altamente cuestionada cuando el producto carne ovina se enfrenta a restricciones en la demanda, a caídas de precio y fundamentalmente a perdida de competitividad con rubros alternativos.

La decisión de especializarse en producción de carne no es solamente un tema de voluntad. Debe tenerse presente que conlleva la necesidad de analizar el conjunto de la producción ovina y debe tenerse en cuenta que:

En términos generales en el mundo, los sistemas de producción orientados a la producción de corderos gordos implican la utilización de genotipos con mayor fecundidad y tasas de crecimiento que los que tradicionalmente predominan en el país y son frecuentes los esquemas de cruzamientos entre razas.
Los sistemas de producción de carne ovina en el mundo disponen de un nivel nutricional muy por encima de los laneros o doble propósito y promedialmente muy superior a las condiciones promedio de nuestro país.
En las condiciones actuales de competencia por los recursos forrajeros con los vacunos, los procesos más importantes para la producción de carne ovina (reproducción y crecimiento) son los más afectados.
La manifestación de estos procesos esta determinada por factores ambientales y genéticos, y en los sistemas de producción mas generalizados en el país son los procesos biológicos que están más lejos de su potencial. Son a su vez los más sensibles a las restricciones de tipo nutricional y a condiciones de manejo inadecuadas.
A su vez, es importante destacar que aun en las condiciones más favorables para la carne ovina, la proporción del ingreso que corresponde a la lana es relevante.

A los precios actuales de la lana, los corderos pesados cruza Dohne con Corriedale, Merino o Merilín, generan un aporte al ingreso bruto que alcanza los U$S 10 por cordero por concepto de lana.

En situaciones de bajos precios de lana muchos productores han estado dispuestos a realizar cruzamientos con razas carniceras, que presentan en general mayor velocidad de crecimiento y diferente composición de la res. Históricamente ha sido una alternativa productiva recomendable para zonas agrícolas, con la utilización de cruzamientos terminales que funcionan con la adquisición de vientres de refugo de sistemas laneros, y la venta posterior de corderos gordos y vientres.

Al realizar cruzamientos con razas carniceras terminales sobre razas puras como Corriedale, Ideal, Merino, etc., se estará explotando el vigor híbrido para el crecimiento del cordero. Un componente clave como lo es la reproducción no se modifica, por lo que continúa constituyendo una restricción fundamental del sistema de producción.

Tratándose de majadas de razas laneras hay que asegurar el nacimiento de la cantidad de reemplazos necesarios para la reposición de la majada, (con un margen de refugo adecuado) destinando el resto a cruzamientos terminales. En una majada Corriedale típica es necesario disponer unas 26 corderas cada 100 ovejas; para permitir un margen mínimo del 10% de refugo, deberán nacer 29 corderas Corriedale puras. Por lo tanto, la proporción que es factible utilizar en cruzamientos depende directamente del % de señalada.

Porcentaje del total de hembras de la majada pura que se podrían cruzar
(10% de refugo)

 % de señalada 
 % de hembras a cruzar 
100
42,0
90
35,5
80
27,5
70
17,1
60
3,3
Fuente: R.C. Cardellino

Aun suponiendo un 15% mas de crecimiento de los corderos y que estos tengan un sobreprecio, no es probable que el sistema total gane en rentabilidad frente a la opción de aumentar la tasa de procreo de una raza pura con lana de alto valor (fina). Ese es el caso en Australia. En el último Congreso Mundial de Merino Australiano (2006), una prestigiosa consultora demostró que la combinación más rentable para el productor ovino australiano en los últimos 8 años y a distintas relaciones de precios, la constituyó el doble propósito fino (carne y lana fina). La razón principal esta asociada a la alimentación, el costo neto de los reemplazos y otros costos asociados (fletes, sanidad, etc.).

Hoy el mercado de la lana nos esta enviando señales muy claras en relación a la necesidad de afinar, y de hacerlo tan rápido como sea posible, sin resignar una producción eficiente de carne ovina.

La información generada en Uruguay (a nivel experimental y de predios) demuestra que el DOHNE es la alternativa que constituye la mejor respuesta a esas demandas.

En el caso de Uruguay, a diferencia de Australia, no se trata de mantener la producción de lana fina y potenciar la producción de carne, sino de afinar nuestras lanas rápidamente y mantener o aun mejorar la producción de carne.
Creemos que un sistema de producción de este tipo se adapta claramente a la situación de los mercados de lana y de carne ovina actuales y del futuro cercano, y es mas compatible con las condiciones ambientales que seguramente se van a continuar brindando a nuestras majadas, basadas en campo natural con escasos mejoramientos.


Ver otro Boletín

Ir a la página principal de Dohne - Cabaña Tres Árboles

Si desea acceder la versión imprimible de este archivo, abra el mismo, haciendo click aquí


Dohne Merino - Cabaña Tres Árboles