
Introducción.
La ganadería en el Uruguay, y en particular la ovina, está
sujeta hoy a presiones competitivas por los recursos naturales por parte de
rubros que muestran rentabilidades muy atractivas: agricultura, forestación y
lechería. A su vez, dentro del sector ganadero, existe una dura competencia con
los vacunos de carne.
El análisis de alternativas productivas para el rubro ovino,
que lo tornen más rentable en el corto plazo, no es ya mas una opción sino
una necesidad.
El primer paso para definir el sistema de producción de un
productor cuyo interés consiste en aumentar los ingresos por concepto de su
explotación es tener claro:
“que se quiere
producir”.
Dentro de los márgenes que le imponen los recursos físicos y
ambientales, debe decidir cual es el enfoque que le va a dar a su rodeo vacuno
y su majada.
En función de ello tomará decisiones que van definiendo su
sistema de producción y sus componentes. Uno de ellos son los recursos
genéticos entre los cuales se encuentra la raza.
En nuestro país no es infrecuente que las discusiones
comiencen por la raza y en consecuencia no conduzcan a nada que signifique un
beneficio para la producción.
Seguramente se introducen además elementos emocionales,
valores históricos, preferencias personales, que tornan el análisis aún más
complicado.
Para aquellos que han tenido la oportunidad de visitar
países productores como Australia o NZ, llama la atención, que los productores
tienen muy claro qué desean producir y hacia donde enfocan sus objetivos
productivos. En función de ello adaptan el resto.
Así por ej. en Australia si un productor en zonas de alta
pluviosidad se va a especializar en la producción de corderos gordos para
consumo y exportación casi seguramente terminará con una majada cruza Merino X
Border Leicester, la cual la va a cruzar con Poll Dorset o Suffolk, comprando
todos los años las borregas de reemplazo.
Aquellos que se encuentran en zonas no tan buenas, con
climas más secos, seguramente produzcan lana merino fina o superfina. En estos
casos, el productor tiene claro el volumen y el tipo de lana que quiere
producir.
En particular, a
partir de una situación que se vino reiterando en los últimos años de precios
de lanas merino no muy altos y muy buenos precios para corderos y adultos,
muchos productores australianos han optado por mantenerse produciendo lana
merino y potenciar su producción de carne. Por ese motivo introdujeron
masivamente el Dohne Merino desde Sudáfrica, el cual ha proporcionado una
excelente opción. La utilización de carneros Dohne sobre majadas merino comenzó a tener mucha importancia, dando
lugar a un sistema de producción que se conoce como “doble propósito con
lana fina”
La situación en
Uruguay.
En nuestro país la situación es diferente y predominan en
ovinos sistemas “doble propósito” basados mayoritariamente en la raza
corriedale (60%), con lanas que en promedio están entre 29 y 30 micras y por
otro lado un sistema especializado en la producción de merino (20%) que ha
venido afinando sus lanas, ambos como parte de sistemas ganaderos mixtos con
vacunos.
Salvo aquellos sub-sistemas dedicados a la invernada de
corderos, no existen (con algunas excepciones), sistemas realmente
especializados en la producción de carne ovina, como los que predominan en NZ,
Reino Unido, o partes de Australia con muy buenos niveles de nutrición,
vientres muy prolíficos, cruzamientos con razas terminales y corderos de alta
calidad.
En situaciones como las actuales donde los valores de lanas
corriedale con diámetros por encima de 29-30 micras tienen y van a tener serias dificultades de comercialización a
precios remunerativos, surge la inquietud de modificar el clásico doble
propósito, con la producción de lanas más finas, dentro del corriedale (en una
opción muy lenta) o con la introducción de nuevos genotipos, en particular el
Merino Dohne, manteniendo o aun mejorando la producción de carne.

¿Un mayor énfasis en
la producción de carne ovina?
En nuestro país, la
evolución del sector ovino, ha dependido fundamentalmente de los precios de la
lana y de los precios de la carne vacuna (Salgado,1998)
Históricamente el análisis referente a la factibilidad de
volcarse a la producción de carne ovina
ha surgido cada vez que los precios de la lana descienden, pero no ha conducido
a la implementación generalizada de sistemas especializados en la producción de
carne ovina. Lo que sí claramente surgió fue un sub-sistema invernador de
corderos que capitalizó las ventajas económicas que se obtuvieron con este
negocio que ha resultado muy atractivo: compra de corderos flacos y engorde.
La producción ovina de carne sin embargo se ha visto muy afectada cuando el producto
carne ovina se enfrentó a restricciones en la demanda por parte de los frigoríficos
locales y a caídas en el precio, fundamentalmente teniendo en cuenta la
necesidad de inversiones en pasturas y
la posibilidad de utilizar esas inversiones con los vacunos.
La decisión de especializarse en la producción de carne ovina no es solamente un tema de
voluntad. Debe tenerse presente que conlleva la necesidad de analizar el
conjunto de la producción ovina y que implica tomar en cuenta que:
-
Las
sistemas de producción de carne ovina en el mundo disponen de un nivel
nutricional muy por encima de los laneros o doble propósito y promedialmente
muy superior a las condiciones promedio de nuestro país.
-
En
términos generales en el mundo los sistemas de producción orientados a la
producción de corderos gordos implican la utilización de genotipos con mayor
fecundidad como raza maternal y razas
carniceras terminales.
-
En
las condiciones actuales de competencia por los recursos forrajeros con los
vacunos, los procesos más importantes para la producción de carne ovina (reproducción y crecimiento) son los
más afectados.
A su vez, es importante destacar que
aún en las condiciones más favorables para la carne ovina, (invernada de
corderos) la proporción del ingreso que corresponde a la lana de dichos
animales es relevante.
A los precios actuales de la lana,
por ej. los corderos pesados cruza Dohne con Corriedale, generan un aporte al
ingreso bruto que alcanza los U$S 10 por
cordero por concepto de lana.
Los cruzamientos terminales, con razas carniceras.
En situaciones de bajos precios de
lana muchos productores han estado proclives a realizar cruzamientos de su
majada pura (o parte de ella) con razas carniceras terminales, cuyos corderos
presentan en general mayor velocidad de crecimiento (10-15%) y diferente
composición de la res.
Al realizar cruzamientos con razas
carniceras terminales sobre razas puras como Corriedale, Ideal, Merino, etc.,
se estará explotando únicamente el vigor híbrido para el crecimiento del
cordero. Un componente clave como lo es la reproducción no se modifica, lo que
continua constituyendo una restricción fundamental en un sistema de producción
especializado en carne ovina.
A su vez, tratándose de majadas de
razas laneras hay que asegurar el nacimiento de
la cantidad de reemplazos necesarios para la reposición de la majada,
(con un margen de refugo adecuado) destinando el resto a cruzamientos
terminales. Por lo tanto, la proporción que es factible utilizar en
cruzamientos depende directamente del % de señalada, y normalmente es muy
reducida.
Estos es lo que seguramente ha
restringido el mercado de las razas carniceras terminales a nivel nacional.

Un “doble propósito con lana fina”.-
En términos generales, no se prevé
que el grueso de la producción ovina en nuestro país vaya a desarrollarse en
condiciones nutricionales que permitan pensar en el desarrollo de sistemas
intensivos de producción de carne ovina. Seguramente van a haber algunas
excepciones, pero la mayor parte estará ocupando campos ganaderos en base a
campo natural con una muy reducida utilización de mejoramientos.
La posibilidad de que los sistemas
ovinos puramente “criadores” pasen a “criadores- inveradores” de su propia
producción, dada la escasa área de mejoramientos que es necesaria, constituye
una opción más realista. Una majada de cría de 1000 ovejas, señalando el 80%,
precisaría un área de praderas en torno a las 20-
El mercado de la lana está enviando
señales muy claras en relación a la necesidad de afinar, y de hacerlo tan
rápido como sea posible, sin resignar una producción eficiente de carne ovina.
En estas circunstancias el Merino
Dohne aparece como una gran oportunidad, para intervenir en el armado de estos
sistemas “doble propósito con lana fina”.

Los resultados obtenidos por una
gran cantidad de productores así como centros de investigación nacionales
avalan esta aseveración.
La información generada en Uruguay
desde su introducción hace ya 6 años (a nivel experimental y de predios: INIA,
SUL) demuestra que el DOHNE es una alternativa que constituye una muy buena
respuesta a esas demandas, y que merece ser analizada.
INIA dispone de resultados
preliminares de 4 años donde se observa que los animales de media sangre Dohne
x Corriedale muestran: una reducción drástica del diámetro (4 micras) en una
generación, su coeficiente de variación, una mejora en el color, con una
leve reducción en el peso del vellón (140gr).
Recordemos que bajar el diámetro de
la lana corriedale de 30 micras a 25 micras equivale a duplicar su precio.
En cuento a la producción de carne, las tasas
de ganancia de peso son mayores para los corderos y borregos F1, con canales mas pesadas y un mayor
calibre de los cortes de alto valor. (Montossi et al, 2007) Se están evaluando
a su vez aspectos reproductivos y sanitarios (pietín y parásitos
gastrointestinales).
Similares resultados han venido
observándose en predios donde se vienen
monitoreando la producción de lana y carne con la utilización del Dohne.
En el caso de Uruguay, a diferencia
de Australia, no se trata de mantener la producción de lana fina y potenciar la
producción de carne, sino de afinar nuestras lanas corriedale rápidamente y
mantener o aun mejorar la producción de carne.
Creemos que un sistema de producción
de este tipo se adapta claramente a la situación de los mercados de lana y de
carne ovina actuales y del futuro cercano, y es mas compatible con las
condiciones ambientales que seguramente se van a continuar brindando en general
a nuestras majadas, basadas en campo natural con escasos mejoramientos.

Ing. Agr. Roberto Cardellino (MSc)
Director

http://www.delta-animalproduction.com
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Montevideo - Uruguay
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