Primera Parte

 

Ing. Agr. Roberto Cardellino

 

Los diversos sistemas de producción ovina están caracterizados por una serie de factores normalmente asociados con la utilización de:

 

1.      diferentes razas

2.      diferentes estructuras del stock por categorías (ej. proporción hembras de cría y capones)

3.      diferentes esquemas de manejo y grados de utilización de insumos productivos

4.      diferentes marcos socioeconómicos y relaciones de precios.

 

Las diferentes combinaciones de estos factores generalmente definen un sistema de producción y dentro de ese marco es que deben establecerse los planes de mejoramiento genético para las distintas razas.

 

Existen por supuesto muchos aspectos relacionados con la maximización económica de los diferentes sistemas de producción, pero haciendo referencia exclusivamente a los de orden genético, el productor puede tomar una serie de decisiones que afectan en alguna forma su objetivo general.  Las principales decisiones genéticas se refieren a:

 

  1. la elección de la raza a criar
  2. la forma de utilización de las razas: en forma pura o en cruzamientos
  3. los planes de mejoramiento dentro de razas; en último término e independientemente de los puntos 1 y 2, si los niveles genéticos de producción pretenden ser incrementados, es necesario que se establezcan planes de selección eficientes en cada una de las razas.

 

Las diferencias genéticas entre razas constituyen una importante fuente de mejoramiento genético y la mejor utilización de esas diferencias genéticas se lograrán una vez que se conozcan cuales razas son las más productivas y cuales son los mejores métodos de utilizarlas, ya sea a través de:

 

a)     la expansión de las superiores

b)     el desarrollo de nuevas razas sintéticas, producto de la combinación de varias razas

c)      la utilización de cruzamientos sistemáticos (Dickerson, 1969).

 

Elección de Razas:

 

La pregunta sobre cuales son las razas mejores o más productivas es muy polémica y no admite una única respuesta ya que esta depende de un cúmulo de factores interaccionantes que la condicionan en una forma muy importante.  De modo que afirmar que tal o cual raza es mejor que otra de una forma universal es por demás aventurado.

 

Asimismo, normalmente no existe suficiente información confiable que pueda ser utilizada para respaldar tal decisión, la cual proviene de fuentes variadas: información científica, experiencia de productores, propaganda, etc.

 

Hay una serie de factores que es importante tener en cuenta al interpretar resultados sobre comparaciones entre razas.

 

1.- Los animales utilizados en la comparación deben ser representativos de las razas utilizadas y en un número suficiente como para permitir establecer diferencias genéticas estadísticamente significativas. Son abundantes los casos de experiencias de comparación de razas donde se utilizan muy pocos padres, o un solo carnero.

 

2.- Al evaluar diferentes razas es necesario definir claramente las características productivas que serán medidas y en que forma.  Los resultados de comparaciones entre razas pueden variar sustancialmente por ej. si se compara la producción/cabeza o la producción/.

 

3.- Las diferencias genéticas entre razas solo pueden establecerse manteniendo todos los grupos bajo las mismas condiciones ambientales.  Sin embargo tales diferencias en producción entre razas pueden no ser las mismas en ambientes diferentes (interacciones genotipo-ambiente) y la única forma de establecerlo es repetir la comparación en diferentes condiciones ambientales (Dunlop, 1962).

 

4.-  En la mayoría de los casos las condiciones ambientales varían de un año a otro, por lo cual es importante repetir la comparación durante varios años, ya que el interés radica en establecer diferencias promedio a lo largo de los años y no en un año específico.

 

En Australia (Atkins, 1980) se comparó durante un período de 6 años la productividad de 5 razas o variedades: Merino fuerte, Merino medio, Corriedale, Ideal y la cruza Merino x Border Leicester, en condiciones de pastoreo buenas que incluían la utilización de pasturas artificiales.  La performance reproductiva, los pesos promedio previos a la encarnerada y la producción de lana se muestran en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1:     Productividad de 5 razas en Australia (AtkinsK.D., 1980)

 

 

% Corderos destetados

Peso Vivo pre-encarn.

Capacidad de carga relativa

P.V.S.

Red. al lavado

Diám.

Merino fuerte

76ª

49.0

116

6.15

64.0

23.1

Merino medio

88bc

42.7

128

4.95

64.7

20.3

Corriedale

96c

54.8

107

5.67

68.7

25.1

Ideal

85ab

46.3

121

4.75

64.2

22.1

Cruza Me x B.L.

122

59.6

100

4.58

70.4

27.2

Valores con la misma letra no difieren significativamente

  

Los mayores niveles reproductivos fueron logrados con la cruza Me x B.L., seguidos por el Corriedale y el Merino Medio y luego por el Ideal y el Merino Fuerte.  El orden de las razas en Peso de Vellón Sucio fue Merino Fuerte, Corriedale, Merino Medio, Ideal y la Cruza Me x B.L. respectivamente.  Se observó que aquellos años en los que las condiciones ambientales fueron mejores, las diferencias entre razas se vieron incrementadas.  Las diferencias en los pesos vivos de las diferentes razas están indicando diferencias en las necesidades alimenticias de mantenimiento y por ende diferentes capacidades de carga relativas por .  Los autores concluyen que las diferencias en producción/cabeza no mantienen una relación muy estrecha con la producción estimada por unidad de alimento consumido o por unidad de superficie.

 

Datos obtenidos por Azzarini y Ponzoni y posteriormente analizados por Cardellino, R.C. (1981) compararon la productividad por cabeza de 3 razas: Corriedale, Ideal y Merino Australiano mantenidas bajo condiciones de pastoreo que pueden considerarse superiores a las del promedio del país, en la Est. Exp. Dr. M.A. Cassinoni en Paysandú, Uruguay.  Los datos correspondientes a la performance reproductiva, producción de lana y peso vivo se muestran en el Cuadro 2.  Bajo las condiciones ambientales en las cuales se llevó a cabo esta comparación,  las razas no difieren significativamente en el número de corderos nacidos por oveja encarnerada, ni en ninguno de sus dos componentes:  el número de ovejas que paren por cada oveja encarnerada (OP/OE) y la tasa mellicera (CN/OP).  El cuadro 2 presenta los valores obtenidos con encarneradas en abril.

 

Cuadro 2:   Productividad de Corriedale, Ideal y Merino en Uruguay

 

 

Corderos

Nacidos

Ov. que

Paren

Cord.

Nacidos

P.V.S

Peso

Corporal

Capacidad

de carga

relativa

Ovejas

Encarn.

Ovejas

Encarn.

Ovejas

paridas

Corriedale

1.06

0.86

1.22

4.1

44.3

100

Ideal

1.07

0.86

1.25

3.5

42.1

104

Merino

Aust.

1.09

0.90

1.22

3.9

39.3

109

 

Existieron diferencias significativas entre las razas en Peso de Vellón Sucio y en peso corporal.  En peso de vellón sucio/animal el Corriedale superó al Ideal en 16% y al Merino en 5%.  Con respecto al peso corporal el orden de las razas no fue el mismo con el Ideal superando al Merino.  De acuerdo a los valores de los mismos, la capacidad de carga relativa de las razas indica que sería posible mantener con la misma cantidad de alimento 100 Corriedale, 104 Ideal y 109 Merino, lo cual diluye las ventajas ya comentadas en términos de producción/cabeza.

 

Daly y Carter (1955) compararon la producción de la lana y la eficiencia de borregas Lincoln, Corriedale, Ideal y Merino fino en condiciones de estabulación y bajo dos regimenes alimenticios: ad libitum y con alimentación restringida.  El Cuadro 3 resume los resultados logrados en condiciones ad libitum,  que fueron similares a los obtenidos con alimentación restringida.

 

Cuadro 3:   Comparación de borregas Lincoln, Corriedale, Ideal y Merino Fino.

 

 

Lincoln

Corriedale

Ideal

Merino Fino

Consumo total

        150

130

107

100

Peso vivo

        158

147

113

100

Consumo/Peso

          95

89

95

100 NS

Lana Sucia/unidad

de alimento consum.

        105

102

102

100 NS

Lana limpia/unidad de

Alimento consum.

        122

109

111

100

 

Merino Fino = 100

NS = diferencias no significativas

Extractado de Daly y Carter (1955) (Datos con alimentación ad libitum)

 

Los resultados obtenidos en las diferentes experiencias realizadas comparando variados aspectos de la productividad de las razas no siempre son coincidentes.  Esto no es sorprendente considerando la magnitud de las diferencias entre las condiciones ambientales en las cuales las comparaciones se llevan a cabo.  Estas diferentes condiciones ambientales incluyen aspectos referentes al clima, nutrición, manejo, etc.

 

Además, aún cuando hablemos de las mismas razas con orígenes similares, no es improbable que existan importantes diferencias genéticas entre poblaciones de las mismas razas en diferentes países o regiones.

 

Las diferencias entre razas pueden cambiar significativamente de un ambiente a otro, ya sea con o sin cambio en el ranking de productividad de las mismas y esto implica una interacción genotipo-ambiente.  La forma de probar la existencia de este tipo de interacciones es repetir la comparación simultáneamente en diversos ambientes, pero esos estudios realizados específicamente con tal fin son limitados.

 

Dunlop (1962, 1963) y Dunlop y Hayman (1962) también estudiaron la ocurrencia de interacciones genotipo ambiente en diferentes variedades de Merino Australiano.  Con la excepción de la incidencia de Fleece-rot (mayor en el Merino Fuerte), para el rango de ambientes, variedades y medidas de productividad estudiadas, las interacciones en este caso fueron generalmente pequeñas e inconsistentes.

 

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