A nadie escapa que estamos atravesando momentos difíciles y que en tales circunstancias, más que nunca, es de buena administración controlar los gastos y hacer las inversiones que tengan la mayor tasa de retorno y/o las mayores certidumbres posibles. Por su parte, los procesos biológicos asociados a la producción agropecuaria a la que estamos dedicados, tienen entre otros desafíos, el de involucrar decisiones con impacto a mediano y largo plazo. En particular el mejoramiento genético es un proceso acumulativo, y los errores o aciertos (o más bien el balance entre ellos) se ve muchos meses después.
Por estas razones, y en momentos como los que vivimos, se hace virtualmente imprescindible acertar en las decisiones. Cuando de la selección de carneros se trata, resulta muy importante definir claramente los objetivos de selección y manejar información objetiva de las características de los mismos (diámetro de la lana, peso de vellón, peso corporal, etc.), para asegurarnos que los resultados estarán correctamente alineados. Idealmente, lo mejor es contar con información consistente de los EPD.
Cuando allá por 1930, en Sud Africa, los creadores del Dohne lo desarrollaron, lo hicieron pensando en un animal capaz de producir en una zona muy agresiva - pasturas de baja disponibilidad y calidad, y lluvias en el verano – y lo caracterizaron como una raza que debía manejarse con información objetiva, buscando garantizar que los productores produjeran lo que querían producir con el mínimo margen de error y en los plazos más cortos. Fue una apuesta con un fuerte soporte técnico; el mismo criterio que usamos para tomar la decisión de introducir el Dohne al Uruguay. La información generada por la Investigación Nacional y la observación a nivel de campo en más de 100.000 animales corroboró lo que se infería desde el punto de vista técnico.
En este mismo sentido, nos parece oportuno presentarles los comentarios del Profesor Dr Ken Whiteley, (ex profesor de lanas de la UNSW, Australia, y ex director de la División Textiles del CSIRO, Geelong) a su ex alumno Ing. Agr. Roberto Cardellino, con relación a las innovaciones en materia de genética ovina.
Estaremos gustosos de recibir comentarios y sugerencias de este y cualquier otro tema que consideren de interés.
Saludos cordiales
Daniel Rubio
Director – Cabaña Tres Arboles
Nota: el artículo que se adjunta fue publicado en el Anuario de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano de Argentina.